Lo que comenzó como un pequeño experimento en la cocina de casa se ha convertido en un movimiento por recuperar el pan de verdad. Esta es nuestra historia.
Todo comenzó con una masa madre de 50 años, un regalo de la abuela. En una pequeña cocina doméstica, empezamos a hornear las primeras hogazas para amigos y vecinos, buscando recrear ese sabor perdido.
La demanda creció tanto que el horno de casa no daba abasto. Inauguramos nuestro primer local en el barrio, un espacio pequeño donde el aroma a pan recién horneado atraía a gente de toda la ciudad.
Ampliamos nuestro equipo y trajimos técnicas de pastelería francesa. Introdujimos nuestra famosa línea de bollería, incluyendo los croissants de mantequilla y rolls de canela que hoy son favoritos de todos.
Seguimos horneando cada día con la misma pasión del primer día. Trabajamos directamente con agricultores locales para asegurar granos sostenibles y seguimos creyendo que el buen pan une comunidades.
"La Masa Madre" nació de la necesidad de volver a lo esencial. En un mundo acelerado, decidimos ir lento.
Rescatamos fórmulas de panificación del siglo XIX que respetan la integridad del grano.
Cada ingrediente tiene nombre y apellido. Conocemos a quien muele nuestra harina y a quien recoge nuestra miel.
No aceleramos nada. La fermentación natural es nuestro reloj y nuestra garantía de calidad.
De Fermentación
Ven a probar el resultado de años de dedicación y amor por el buen pan.
Estamos horneando algo especial para ti.